Progreso: tras rescatar a los carpinteros en la partida anterior, me abrí paso por el desierto hacia el Templo del Espíritu en búsqueda del sexto y último medallón de los Sabios.
Tiempo de la partida: 2:00 horas (2 minutos de lectura).
Tiempo total de la serie: 35:30 horas.
La partida
Las inscripciones del templo
En el desierto, tuve que atravesar una tormenta de arena siguiendo unas banderas rojas que apenas se veían. Luego me tocó seguir a un simpático fantasma con la lente de la verdad, que me guió hasta el Desierto Colossus, en donde se encontraba el Templo de Espíritu.
En la entrada del templo habían dos estatuas con inscripciones. En la izquierda ponía que si quería proceder al pasado, tendría ir con el corazón puro de un niño. La derecha decía que si quería viajar al futuro, tendría que volver con el poder de plata del pasado.
Por fin tuve algo claro, tenía que viajar en el tiempo a mi niñez, conseguir el poder de plata en el templo y volver como adulto para continuarlo.
Viajando al pasado
Al salir del templo estaba Sheik, quien me enseñó la canción Réquiem del Espíritu, con la que podría volver al templo del espíritu desde cualquier lugar de Hyrule.
Con tanta canción mágica viajé en el tiempo a mi niñez y estuve de vuelta en el templo en un santiamén, mientras disfrutaba de unas melodías emblemáticas en la ocarina.
Ahí estaba Nabooru, la que sería la futura líder de las Gerudo, tapando la entrada hablando pestes de Ganondorf. No me quería dejar pasar, pero charlando con ella un rato me permitió el acceso a cambio de entregarle los guanteletes de plata que estaban dentro. Yo accedí al trato esperando poder escaquearme más adelante para no entregarle los guanteletes.
El poder de plata
El templo estaba repleto de acertijos, más que de monstruos, con interruptores activados por la luz solar, estatuas movibles y puertas bloqueadas.
Encontré los guanteletes de plata (ahora ya se con qué puedo mover la piedra de la zona de entrenamiento Gerudo). Por suerte, en ese momento aparecieron dos brujas bastante feas que secuestraron a Nabooru. Me salvé de tener que entregarle los guanteletes que le había prometido.
Reflexiones
Pensé que hacer una parte del templo del espíritu como niño y otro como adulto iba a ser engorroso. Resulta que con las canciones que me teletransportan de un lugar a otro no supuso un problema.
En la próxima partida
Ahora que he completado la primera parte del templo como niño, tengo que volver al futuro con los nuevos guanteletes para conseguir el medallón que me falta.

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