Progreso: con la valentía de un héroe, empiezo a buscar las piedras espirituales que me encomendó la princesa, empezando por la piedra roja que tienen los Goron.
Tiempo de la partida: 2:45 horas (8 minutos de lectura).
Tiempo total de la serie: 7:15 horas.
La partida
La aldea natal de Impa
Desde la salida del castillo, divisé una enorme montaña e inmediatamente supe que se trataba de la Montaña de la Muerte, hogar de los Goron. Así que me sin perder ni un segundo, me dirigí hacia ella.
Al llegar a la base de la montaña estaba Kakario, la aldea natal de Impa. Habían varias casas, personas que parecían dispuestas a contarme cosas y algunos obreros correteando por la zona, que según su jefe, estaban holgazaneando, y según ellos, se les estaba exigiendo mucho (esta situación se me hace muy familiar).
En una de las casas habían seis Skulltulas con caras de niños, que no parecían estar pasando por el mejor momento de su vida. Me pidieron que matara a todas las arañas en el mundo para romper la maldición, y que para agradecérmelo, me harían rico. Ya veremos si puedo ayudarlos.
Sin demora, surgió mi siguiente tarea. Un guardia en la aldea me dijo que a las 4:40 de la madrugada me dirigiera al este, donde encontraría un cementerio, donde habitaban dos fantasmas inquietos, que según la leyenda, lo único que los calmaría sería una canción de la familia real.
El panteón real
La curiosidad pudo más que el miedo, así que a las 4:40 entré al cementerio y me encontré a dos fantasmas agresivos, que tras derrotarlos, me confesaron que eran miembros de la familia real.
En vida, realizaron un estudio acerca del poder de la música, en concreto de dos canciones, pero que me contarían el resultado solo si demostraba haber sido enviado por algún miembro de la familia real.
En ese momento, les mostré la carta que me dio Zelda y ¡no ocurrió nada!. Extrañado, se me ocurrió tocar la canción de Zelda en la ocarina y ¡tachán! se abrió la tumba real y sin pensarlo, bajé a la cripta.
Ahí me encontré con una sala tenebrosa donde habían unos zombis llamados ReDead (ReMuertos), cuyo grito me paralizaba para luego subirse encima de mí y ahorcarme hasta la muerte. Pude confirmar su poder las dos veces que me mataron. Intenté herirlos con mi tirachinas pero no les hacía daño, así que aproveché sus movimientos torpes y decidí esquivarlos y avanzar.
En la siguiente sala de la cripta, había una inscripción en la pared con un poema y una canción, la canción del sol. Saqué mi ocarina y toqué la melodía inscrita, así aprendí una nueva canción e instantáneamente se hizo de día.
En mi camino de salida de la cripta, probé tocando la canción enfrente de los zombis, y para mi sorpresa, quedaron petrificados y pude atravesar la sala como si paseara por el bulevar. En poco tiempo estaba de vuelta en la superficie.
El sendero de la montaña
Me dirigí al sendero que sube hacia la montaña, pero había una puerta cerrada y un guardia custodiándola, que me dijo que solo podían pasar las personas que tuvieran un decreto real, así que sin dudarlo, le mostré la carta que me había escrito Zelda y, con mucha diligencia, el guardia abrió la puerta.
El guardia me recomendó llevar un escudo apropiado, que no se quemara con el calor como el que traía del bosque. Muy amablemente me indicó que podía comprar el escudo en el mercado y que, además, me harían un descuento por ir recomendado.
Inmediatamente fui al mercado a comprar el escudo Hyliano de 80 rupias, que gracias al guardia, terminé comprando por 40 rupias.
Ahora bien armado, inicié mi camino por al sendero de la Montaña de la Muerte, hogar de los Gorons. En el camino habían arañas, algún ciudadano simpático y otros rodando cuesta abajo con tanta velocidad que al chocarme, me tiraban de la montaña.
En el sendero me llamó la atención una roca gigante que cubría la entrada a lo que parecía ser una cueva, que posteriormente me contaron que se trataba de La Caverna de los Dodongo, donde están las rocas más deliciosas y nutritivas.
Un turista en el hogar de los Goron
Una vez dentro de Ciudad Goron, me contaron que estaban pasando por una época de hambruna, por culpa de un gerudo con aula maligna que bloqueó el acceso a la caverna de los Dodongo, y además llenó su interior de monstruos. Inmediatamente supe que se trataba de Ganondorf.
También me enteré de que la piedra espiritual roja, aquella que estoy buscando para salvar Hyrule, se la había llevado el jefe de la tribu Goron, Darunia, y se había encerrado en una habitación, sin permitir el acceso a nadie.
Link atravesando una cuerda tipo casual en Ciudad Goron
Una pared dentro de Ciudad Goron con dibujos
Hablando con los ciudadanos, supe que a Darunia le daba nostalgia escuchar la canción de Zelda, así que decidí que era mi momento de brillar. Saqué mi ocarina y toqué la canción de Zelda en frente de la puerta, y justo en ese momento, se abrió.
Después de entrar a la habitación, intenté hablar con Darunia, pero estaba de mal humor y no muy dispuesto a hablar conmigo, pero otro Goron me contó su secreto: se pone de buen humor bailando, en especial una canción del bosque. Decidí tocar las dos canciones que me sabía en la ocarina, pero ninguna lo animaba.
En ese momento me acordé que Navi, la hada que me acompaña, constantemente me decía «¿Qué diría Saria si le contamos que vamos a salvar Hyrule?», pero no le había prestado atención hasta ese momento, en donde todo tuvo sentido.
De vuelta en mi hogar
Volví a mis raíces para aprenderme una nueva canción que pudiera animar a Darunia, cuando entré en el bosque Kokiri, la primera persona a la que busqué fue a Saria, pero como era de esperar, no la encontré por ninguna parte, ni en su casa, ni en las zonas cercanas.
Hablando con los vecinos me dijeron que se había ido al bosque perdido, sí ese que cuesta tanto recorrer porque siempre acabo empezando desde el principio. Por suerte, el búho me ayudó, diciéndome que siguiera el sonido de la música, y de esta manera pude llegar enseguida a donde estaba Saria. Como lo había intuido, tenía una canción que enseñarme.
Ayuda: no hace falta anotar en un papel las canciones que vas aprendiendo en la ocarina, puedes acceder a ellas desde la pantalla «Estado de la misión» (Quest status) en el menú de pausa.
Darunia se anima nuevamente
Después de aprender la nueva canción en la ocarina, sin perder ni un minuto, fui corriendo de vuelta a Ciudad Goron para tocársela a Darunia. El jefe Goron empezó a bailar con una energía y alegría que no me esperaba de una persona tan seria.
Por fin accedió a conversar, pero como siempre hay algún interés de por medio, me dijo que para entregarme la piedra, tendría que ayudarlo a él primero. Me pidió que acabara con todos los monstruos de La Caverna de los Dodongo, para solucionar sus problemas de hambruna.
Para apoyarme en esta labor, Darunia me entregó el brazalete Goron, con el que podría recoger las flores bomba que había por el suelo, y poder explotar la roca gigante que cubría la caverna.
Pregunta: en la entrada de la caverna, y en otros lugares del mapa, me he encontrado con estas marcas en el suelo. Si sabes para qué sirven, por favor, escríbeme en los comentarios para usarlos en la próxima partida.
Reflexiones
Ahora que estoy viajando más entre distintos lugares del mapa, me he percatado de que no existe viaje rápido ni teletransportación. En primera instancia podría parecer un problema, pero hasta el momento no me ha hecho falta por lo corto de las distancias, y además me da un mejor sensación de inmersión en la aventura.
Otro aspecto que se ha visto acentuado en esta partida es la mecánica del día y la noche, que hace el juego más interesante. Por ejemplo, por la noche, aparecen esqueletos en el campo de Hyrule y la entrada al castillo se levanta para cortar el paso, y por el día los esqueletos desaparecen y la entrada se baja para poder entrar.
En la siguiente partida
Ahora que he conseguido entrar a la caverna clausurada e infestada de monstruos ¿seré capaz de acabar con todos y devolver la paz y la comida a los Goron?.
En la siguiente partida podré estrenar mi escudo hyliano nuevo, en el mayor combate hasta el momento en la serie.
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